Por María Vallejo, Consultora Senior, Resp. ABM Modelling Brain Trust CS

Pongamos un ejemplo:
Una empresa se dispone a realizar su presupuesto para el nuevo Ejercicio. Sobre unas directrices iniciales las partes implicadas se ponen a ello.

Por un lado el área de operaciones, dispuesto a optimizar las capacidades de sus líneas de producción. Genera un Presupuesto pensado en unidades por producto.

Por otro lado, el área Comercial. Lo que interesan en este caso son los Euros, y detallarán a Familia y País, pero difícilmente bajaran a producto.

El Controller, se encuentra con estas 2 realidades e intenta casar una con otra para aterrizarlo en un presupuesto que a partir de Unidades a nivel de Cliente y Producto por el PVP, llegar a los Euros, que fija la Dir. General, dentro del marco que ha indicado el área comercial.

Tarea imposible, si desde el principio no se ha trabajado en colaboración o con una herramienta adecuada, que transforme estas matrices (unidades y Euros) con sus distintas dimensiones de Cliente (País, canal, vendedor..) y de Producto (Familia, Marca..) de manera simultánea.
Tras sudores y días interminables de trabajo dándole vueltas a los números, se llega a una solución. Parece que todo cuadra. Y se presenta a Dir. General.

Tras el análisis de rentabilidades, se llega a la conclusión que este Presupuesto, no es adecuado. Hay que subir un 3% el Margen.

Y vuelta a empezar. Al no tener todo construido desde abajo, la torre se desmorona. Y con el problema añadido, de que ya tenemos menos tiempo para presentar una nueva versión, que cumpla estos objetivos.

Veo 2 soluciones:

1.- Maquillar y defender un nuevo presupuesto con planteamientos imaginativos, como subir el 20% el precio de una gama de productos en un determinado país (Serás capaz de convencer a cualquiera si tienes la suficiente capacidad de persuasión, y generas un discurso convincente).

El papel lo aguanta todo, así que abre tu ppt, cuéntalo y convence.

2.- Con una adecuada herramienta de presupuestación, que construya desde abajo, unidades, euros, márgenes y permita realizar sucesivas simulaciones, hasta dar con la versión definitiva.

Aquí pongo un símil, que he leído a mi compañero David Díaz Robisco, y me parece muy visual: Consiste en la visión del Google Maps (Presentación ABM Modelling). Cuando estás viendo la bola del mundo, sabes que si te acercas a una ciudad, empezarás a ver casitas, carreteras, todo bien construido.
En nuestro caso es igual. Si bien, estamos viendo una Cuenta de Resultados agregada, tener la posibilidad de que en cualquier momento, podamos bajar a una celda (dimensión, sus unidades, su precio, etc) nos da seguridad y coherencia sobre lo que estamos construyendo.

¿Por cuál de estas soluciones optarás el próximo Ejercicio?

¿O has encontrado alguna otra solución? Agradezco tus comentarios.

Yo me he encontrado con multitud de anécdotas sobre el particular y por eso me he animado a escribir sobre ello. Me encantaría que compartierais alguna de las vuestras (las que se puedan contar…)  😉